
SAN JOSÉ, Costa Rica. Sep. 5, 2009.- México recuperó el aire. Dio una exhibición de solidaridad, inteligencia y tranquilidad, pero sobre y ante todo, de poder.
Javier Aguirre regresó la confianza a un grupo deshilvanado, faltó de espíritu y que de visitante se perdía tan fácil como un niño en una dulcería.
Y es que fue un 3-0 hecho a la medida. Con un Giovani exquisito y

compartido, que anotó un gol y dio los pases para los tantos de Guille Franco y Andrés Guardado.
México buscó dos cosas en el primer tiempo, tener la pelota y no dejar jugar a la media cancha rival, para eso Javier Aguirre en detrimento de Andrés Guardado, alineó a tres contenciones, Israel Castro, Gerardo Torrado y José Antonio Castro. Y le funcionó, erosionó el ánimo de los locales y de a poco su futbol.
Pero antes de eso fue un duelo ríspido, atrabancado, donde las llegadas de ambos equipos se dieron a trompicones.
Costa Rica, por sistema, intentó detener a los mexicanos a través de faltas. No permitieron fluidez en el juego y eso provocó un duelo entrecortado y desgastante física y tácticamente.
El Tri cayó en largos lapsos en el juego de los ticos y Neil Brizan, el árbitro, no supo controlar a los dos 22 hombres sobre el campo.
Los verdes, en un principio, tuvieron dificultades para manejar la pelota en un terreno artificial y que corre a mucha velocidad, y en donde el bote es muy vivo.

La mejor chance, antes del primer gol, la tuvo Guillermo Franco en un centro por derecha que sirvió Cuauhtémoc, pero remató incómodo a las manos del arquero.
Alguna otra oportunidad tuvo Blanco, en un centro de Juárez, y su remate salió encima del arco del local.
Sobre el final del primer lapso, Giovani en un tiro de media distancia cruzado, anotó el primer gol. Fue un golpe de efecto inmediato en ticos y mexicanos.
Era previsible un segundo tiempo en donde Costa Rica se tirara al frente y a un México jugando al contragolpe. Y el partido no se salió del guión.
Así el Tri se plantó bien en la defensa. Osorio, Magallón, Juárez y compañía rebotaron todo lo que les llegó y los locales sin claridad, y sin espacios que explotar se desgastaron, se evaporaron del campo.
En dos sendos contragolpes México marcó los dos tantos restantes.
Primero, Franco

empujó una pelota, tras una jugada entre Juárez y Giovani. México puso el 2-0 en una obra maestra de confianza y conjunto. ??El tercer gol fue similar; velocidad, buen ojo de Gio, que cedió la pelota a Guardado, y el Deportivo sólo tuvo que empujar a las redes.
Del equipo local ya no hubo más. El Tri ganó con personalidad y conjunto, que se transformó en poder. México, oficialmente, con un triunfo de local en la eliminatoria mundialista, está de regreso y ve de cerca Sudáfrica 2010.